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Bienvenido a Pichasca

Un recorrido por la Prehistoria

Se encuentra ubicado en la comuna de Río Hurtado y es conocido por ser el primer lugar de Chile donde se encontraron fósiles de dinosaurios y aunque no se trataba de un esqueleto completo, sí se hallaron restos de costillas, vértebras y un húmero.

El Monumento Natural de Pichasca destaca por su gran belleza natural, escénica y cultural. El sitio es administrado por Conaf y permite a los visitantes conocer cómo fue la vida en el sector de Río Hurtado e incluso poder fotografiarse con una réplica de un verdadero dinosaurio denominado Titanosaurio, el que habitó en la Región de Coquimbo y que se extinguió hace más de 50 millones de años.

La imagen del Titanosaurio está hecha de concreto y mide 13 metros de largo y 5 metros de ancho.

La comuna de Río Hurtado es conocida por ser el primer lugar de Chile donde se encontraron fósiles de dinosaurios, restos de costillas, vértebras y un húmero.

La relevancia de este monumento se destaca en la protección a los importantes vestigios que alberga, tanto paleontológicos como arqueológicos.

En el Monumento Nacional de Pichasca está disponible un guía turístico, quien da inicio al recorrido con una breve introducción de la evolución de la Tierra y cómo ésta se fue habitando.

Uno de los hitos que demuestra la existencia y asentamiento de humanos prehistóricos en la zona es el alero rocoso también llamado “Casa de Piedra”. La importancia de este sitio radica en que geológicamente se trata de una roca no volcánica, que se formó luego de que una porción de magma produjera una fractura en una roca y se depositara allí, formando una roca más dura que la piedra que está debajo, que es sedimentaria, la que se ha ido desgastando con los años permitiendo que se formara una cueva, dejando entrever que su mera existencia es un testimonio del paso de los años.

Su importancia radica en que es de tipo arqueológica, porque ahí se encontraron restos de hace más de 10 mil años, correspondientes al periodo Paleoindio, según cuentan sus lugareños, además de resaltar que en esas tierras se han encontrado puntas de flechas, semillas y restos de concha de mar que significa que había un tránsito entre la cordillera y el mar.

En la Casa de Piedra hay una réplica a escala real de un cazador recolector, que permite que los visitantes se hagan una idea de cómo era realmente la vida en tiempos de la prehistoria.

En el lugar también se pueden encontrar muestras de arte rupestre y restos de “troncos petrificados”, específicamente de araucarias, que provocan la sensación de estar viviendo en el pasado. Además de ello, el parque cuenta con 128 hectáreas y vegetación a orillas de Río Hurtado, donde los turistas pueden admirar la belleza eterna del parque a través de un sendero de interpretación que, aunque atractivo, no es apto para personas que tengan capacidades físicas limitadas. Esto porque tiene una extensión de 2,5 kilómetros y el recorrerlo completo puede demorar hasta noventa minutos.

Durante el transcurso del sendero se pueden hallar varios miradores que entregan hermosos paraísos visuales. Estos puntos se presentan como lugares ideales para tomar fotografías y disfrutar del entorno rodeado de vegetación.

En el parque no se puede acampar, pero sí hay una zona de picnic que los turistas pueden utilizar.


El hogar de cultura regional

••• La denominada “Casa de Piedra” se formó por situaciones naturales y ha albergado poblaciones prehistóricas e indígenas de la Región de Coquimbo, es decir, ha servido de refugio para cientos de generaciones que han dejado diversos vestigios de su paso. En el alero rocoso se encuentra una imagen a escala de un hombre prehistórico que habitó allí para que las personas comprendan de mejor manera el rol de este sitio, donde se pueden observar piezas de arte rupestre que cuentan las historias que ahí vivieron.